Vivimos una escalada de violencia contra las mujeres y femicidios en Centroamérica

En el año 2010 la Red Feminista Centroamericana Contra la Violencia Hacia las Mujeres da a conocer su investigación No olvidamos ni aceptamos. Femicidio en Centroamérica 2000-2006(1) rebelando que:

  • Desde inicios de siglo hay una escalada de muertes violentas de mujeres y de femicidios en la región, llegando a alcanzar tasas epidémicas en algunos países (10 por 100.000 mujeres).
  • Aumenta la crueldad de estos crímenes y 1 de cada 4 se comete con violencia sexual.
  • Aunque esta escalada afecta en particular a Guatemala, Honduras y El Salvador, las condiciones que la hacen posible están presentes en todos los países de la región.
  • La violencia contra las mujeres, y su forma extrema, el femicidio, no se cometen únicamente en el contexto de las relaciones de pareja. Son cada vez más frecuentes nuevos escenarios de la violencia femicida, entre ellos, la trata, la migración insegura, las maras y el crimen organizado.
  • Las respuestas estatales están lejos de corresponder a esta necesidad urgente, y por el contrario se observa en la región un estancamiento y en ocasiones retroceso de lo logrado en el pasado.

El Observatorio Centroamericano para la Erradicacion del Femicidio y la Violencia Contra las Mujeres nace de la necesidad de confrontar esta realidad, convocando a todos los actores presentes en la región a unir esfuerzos para detener esta escalada de violencia femicida. Demandando de cada uno de ellos las respuestas adecuadas a las que están obligados, y que por justicia y seguridad las mujeres requerimos.

Para avanzar en este sentido la Red Feminista Centroamericana Contra la Violencia Hacia las Mujeres señala algunos nudo ineludibles:

Sigue imperando la impunidad

Aunque existen leyes que sancionan la violencia contra las mujeres y el femicidio, estos delitos no siempre son investigados, perseguidos y juzgados, o no se hace en forma adecuada, lo que genera altísimas tasas de impunidad.

La seguridad no incluye a las mujeres

Las estrategias de seguridad siguen siendo ciegas a los problemas de violencia que vivimos las mujeres, y  nuestra protección es incorporada, si acaso, en forma marginal.

La institucionalidad se ha debilitado

Las instituciones encargadas de garantizar seguridad, justicia y acompañamiento a las mujeres carecen de recursos materiales y humanos adecuados, a lo que se suma una tendencia al desmantelamiento de espacios especializados, lo que viola los mandatos de la Convención de Belem do Pará

Aun se niega la existencia de una violencia específica contra las mujeres

Salvo excepciones, se tiende a negar la existencia de relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres como origen de la violencia; se reimpone la conciliación; no se cree a las mujeres cuando hablan de la gravedad de las agresiones; los enfoques institucionales refuerzan el familismo y la misoginia que culpa a las mujeres por la violencia que viven.